viernes, 13 de junio de 2014

El hombre en el agua I

Es una cosa curiosa, estando al borde de mi muerte me encuentro esperando que pase toda mi vida frente a mis ojos, pero para mi sorpresa no pasa nada de eso, solo estoy aquí completamente sumergido y encerrado en una jaula… mi jaula, eso suena demasiado provocador, aún me queda algo de sentido del humor como para agregarle algo de drama a la situación, pero  después de batallar unos instantes caigo en cuenta de que no podré salir de aquí, así que eso ya no tiene mucho sentido, entonces ¿qué me queda?...

Nada.

Pienso en las circunstancias que me trajeron a este lugar, y me doy cuenta que simplemente fue mala suerte, o el maquiavélico destino colocando la cereza del pastel de lo que fue mi mísera existencia, no sé, para mi muerte esperaba algo un poco menos aburrido, pero aquí estoy, esperando el olvido eterno, solo por estar en el lugar y momento equivocados, por ver lo que no debí haber visto, encerrado y en la profundidad del mar, pero enseguida me doy cuenta de lo exagerado que soy… cuando mucho estoy a cinco metros bajo el agua.

 “Así que este es el fin” me digo a mi mismo y de manera casi irónica puedo sentir una mueca de risa en mi rostro, ¿acaso eso no es algo estúpido? Voy a morir, pero no me importa, quizás a lo largo de mi mediocre vida no fui capaz de sentir que realmente estaba vivo, era como un zombie, siguiendo mi rutina, viviendo un día detrás de otro, ningún cambio, como si estuviera en piloto automático y solo fuera un espectador de la proyección de una película, la cual es mi vida, que por si no se ha notado, ha sido demasiado aburrida, por no decir mala. Confieso que alguna vez llegué a pensar en el suicidio, como una buena forma de mandar todo al diablo, y empezar de nuevo(sí, tengo fe en la teoría de la reencarnación), pero dentro de mi mediocridad aún pensaba en mi familia: mamá, papá y mis hermanas  sufrirían, aparte de que tendrían que gastar mucho dinero en un velorio, así que el suicidio quedaba descartado, entonces me doy cuenta de lo miserable que es mi existencia al preocuparme por el dinero que gastará mi familia en mi velorio, casi me asusta que eso me preocupe, pero yo no siento nada.

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